Recordarás este día como aquel día . No como un 21 de febrero ni como un 25 de diciembre. No como un día con nombres y apellidos, con tradiciones sino un día con historia, con esta historia. No podrás hablar de nada material, ni nada distinto pero si de algo diferente, especial. Algo para otros irrelevante e irreconocible. Algo que quizá ellos no valoraran.
Esto no es una coma en la historia, ni siquiera un punto y final sino , simplemente, un punto. Eso que hace que las historias cambien para bien o para mal, que la princesa elija al sapo o al príncipe, que la niña duerma o llore, que el tren que llegue a la estación, a tu estación.
No pienses en ello más de lo necesario porque perderá la magia, no lo gastes , cuídalo. Sólo tienes que disfrutarlo y recordarlo para que nunca muera y deje de ser pasado para ser presente para siempre.

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