Ella. Mujer de aquella noche fría de noviembre. De aquél viernes cualquiera. De aquel momento que se acabó perdiendo en los recuerdos. De las conversaciones preparadas con apariencia de espontáneas. Mujer de dos horas. De las miradas cómplices que quieren mirarse sin decir por qué. Ella. Que viene y se va. Que no se detiene. Que quizá nunca volveré a ver. Vidas cruzadas de una ilusión que me persigue. De un momento cautivo. De un instante único. De los sueños escondidos que se esfuman en un vaso de licor.

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