Te quería por una noche.
Porque fuiste la musa de un momento.
La chica rebelde que partió
De una ciudad, de un tormento.
Por pasiones livianas, por azares qué se yo
Compartí cigarrillos
contigo,
Los que nunca se acaban, los que son eternos
Como caballos en una carrera de galgos,
Yo quise amanecer a tu lado.
Fumé y fumé, porque tú me lo pedías
Yo quería recostarme en mis brazos,
Levantarme en tus pechos.
Sin un silencio, aunque no lo quieras
Por un momento lleno de cenizas
Por una eternidad que es sólo un capricho
El que yo tengo, el que tú tienes.
Mi ginebra, tu bebida.
En mi corazón bohemio, en tu vida de niña
Yo te anhelé como un regalo, como una circunstancia
Que no ocurre, que si desespsera.
Mi cigarro fue el tuyo, mi humo tu jazmín
Tu mirada de deseo, mi semblante de bombín
Algún día quise ser el dueño de tu risa
Controlar tus diabluras, sentarme en tu lecho
Y fumar, y beber, como el ocaso que llega
Como el lamento de un ciego
Como el suspiro de un necio.
Así quiero ser para ti.
Un necio entregado a la mala vida
Que te espera, que te llora
Que te busca por las calles
Imbécil y mezquino, lastimero y ruin
La verdad sea dicha, soy un reproche del destino
Un preciso capaz de
enamorar
A la chica que aparece pero que no se queda
A la que se va porque la dejo marchar
Como la salida del metro
que te indica quizá
Así te esperé niña, y así te quise
Por un momento, por una noche
Te acompañé con tabaco, alcohol y besos.
Como un perro sentado en la calle
Esperando que aparezcas de la chistera de Tamaríz
Y como no lo haces, me vuelvo a casa
Derrotado y aplastado por las legiones de lo que pasa
Como las lunas rotas de un coche azul
Te espero y lamento borracho, con una copa en la mano
Que te fueses sin fumarte conmigo el último paquete.
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